Ahora la muerte. Te alcanzó la que parecía no poder rodearte con ningún lazo. Ni en las cárceles somocistas ni en el corazón de la montaña. Ni aunque acechara tu espalda en los tiempos de salvoconductos y clandestinos.
Una máquina de escribir, dos antipoemas, una frase que lleva el sello de un hombre que siempre mira un poco más allá y que salió de la boca de su nieto de 19 años: “Los premios son para los espíritus libres y para los amigos del jurado”.
Y otra vez los medios son los que dictan la campaña contra Chávez. Rancio juego de las especulaciones; harán rezo escuálido y campaña sucia para decir que el líder se nos muere. Parecen falangistas vivando a la muerte.
Ya cansa. Por sobre los grandes titulares de que Irán estaría acelerando su programa nuclear subyace la verdad. Una fachada en letras de molde nubla todo. Los halcones piden a gritos más sangre inocente y petróleo. Tienen sed voraz.
Esos rostros tienen un instancia de pensamiento más. Un país de respuestas sencillas. De buenos días. Conventillo de pájaros, machetes de hombres invisibles, voces de niños, aldeas en desfiladeros. Pueblos de todos los colores.