Se trata de criminales. De verdaderos piratas carroñeros. Inventaron la deuda externa para dominar a los más débiles, ingeniaron escandalosos empréstitos de cosas inútiles. Lo pensaron en el norte para subyugar al sur.
Pero apareció Ecuador. Se puede torcer la taba. País digno que acaba de anunciar que no pagará la deuda externa por «ilegítima, corrupta e ilegal» y que los responsables del proceso de renegociación deberán responder ante la justicia.
Impulsado desde el propio Estado, la Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Público Ecuatoriano (CAIC), hizo público el 20 de noviembre este anuncio que ocupó las marquesinas mundiales. El peso de esa deuda “debe ser trasladado por partes iguales a los responsables de adquirirla con malas artes, chantaje y traición”, bramó el presidente Rafael Correa, y subrayó que “cada cual tendrá que asumir su responsabilidad y pagar con sus bienes lo que corresponda. Ni este Gobierno ni el pueblo tienen las responsabilidades en las recientes quiebras”.
La deuda externa total del Ecuador, hasta agosto de 2008, ascendía a 10.028 millones de dólares, lo que representa el 20,7% del producto interno bruto. Entre las conclusiones de la auditoría se informa que en el endeudamiento hubo complicidad de ex jefes de Estado, ex funcionarios estatales, diplomáticos y organismos financieros internacionales, entre otros, y que, además, se quebrantó el orden jurídico del Estado, hubo contrataciones directas con operadores de bonos, se obligó al país a renunciar a defensas y, entre otras acciones, se eximió de responsabilidades a los acreedores en diferentes aspectos.
“No habrá solución integral al problema de la deuda externa mientras no se reforme la arquitectura financiera internacional”, explicó Correa, al tiempo que agradeció a los comisionados por “el trabajo técnico, independiente y patriótico cumplido”, y aclaró que “este proceso histórico se enmarca en un cambio de visión de cómo se debe asumir el reto del desarrollo”.
Olmos
El 4 de abril de 1982 Alejandro Olmos hizo la primera presentación en la Justicia argentina sobre la ilegitimidad de la deuda externa. Hasta el día de su muerte, el 24 de abril de 2000, siguió presentando pruebas. Fueron 18 años de valiente investigación. Apenas dos meses después de su fallecimiento el juez Jorge Ballestero emitió el fallo en el que avalaba la lucha de Olmos y declaraba la ilegalidad de la deuda externa y estableció la responsabilidad de los funcionarios de la dictadura que la contrajeron y la co-responsabilidad de los organismos internacionales como el FMI, que aprobaron prestamos fraudulentos. El fallo fue remitido al Congreso, que nunca se ocupó del tema.
Por eso, su hijo, Alejandro Olmos Gaona, continuó el camino y se presentó como querellante en la causa donde se investigan todas las refinanciaciones de la deuda originaria hasta el día de hoy. Y con estos antecedentes participó en la Comisión en Ecuador que mostró la estrategia de la banca internacional para socavar el desarrollo de los países “molestos”.
Rompió el carnet
Desde el propio seno del Club de París, Noruega puso en entredicho la legalidad de los préstamos que se realizan desde los círculos de poder mundial. El 2 de octubre de 2006, el país nórdico anunció la cancelación de forma unilateral y sin condiciones de deudas por ochenta millones de dólares que mantenían cinco países: Ecuador, Egipto, Jamaica, Perú y Sierra Leona. No fue un acto de bondad, sino un acto de justicia, ya que Noruega se consideró co-responsable en la admisión de esos préstamos. Los calificó de irresponsables ya que esa decisión no beneficiaba a los países destinatarios.
Con esta decisión, Noruega “rompió” el carnet de ese club de acreedores, integrado por 19 miembros permanentes, entre los que figuran los principales países industrializados del mundo, que jamás admitieron error alguno en los empréstitos otorgados. «La cancelación de estas deudas tendrá efectos sobre nuestra forma de pensar acerca de una actividad crediticia responsable en el futuro. Al cancelar estas deudas, deseamos dar lugar a un debate internacional en materia de responsabilidad de prestamistas», manifestaron entonces desde el gobierno noruego.
Las cifras del pánico
Distintos cálculos realizados por expertos indican que los mega rescates para salvar a los especuladores responsables de la crisis financiera mundial se elevarían hasta los 4o5.000.000.000.000 millones de dólares. En el otro extremo, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, anunció que se necesitará para 2009 la cifra de 7.000 mil millones para salvar de la muerte a 30 millones de personas en todo el mundo. Son las cifras del pánico y también de las prioridades del sistema capitalista-neoliberal en el mundo.
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