Pregonan el supremacismo, el odio clasista, el fin del multiculturalismo, el retroceso de los derechos sociales, la supresión del diferente. Ante este oscurantismo, las fuerzas sociales, políticas, sindicales, las organizaciones del campo popular deben imponer su fuerza democrática para enfrentar al peor peligro de la humanidad: el fascismo.
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