A 80 años del nacimiento de Ernesto Guevara


Hombre

18 de junio del 2008

Cuando parece que ya nada queda por decir. Que el maravillamiento no puede seguir latente –desde aquellas primeras noticias de un argentino combatiendo en la lejana Sierra Maestra, hasta estos días de recuerdo– la memoria de quienes lo conocieron y de quienes lo admiran vuelve a conmover. Su diamantina coherencia entre la acción y la palabra explica tamaña devoción.

Su cara asoma en todas las paredes. Rosario tapizada con mil imágenes del Che. En el campamento internacional de la juventud flamean las banderas con su rostro. Pululan las remeras. Y esa multitud que llegó desde todos los puntos cardinales. Lo homenajeó durante cuatro días en su ciudad natal. Y aunque suene raro celebrar el cumpleaños de alguien que no está, su presencia estaba en todos los rincones, su legado, su pensamiento, su esencia revolucionaria.

Hasta Rosario también llegaron sus cuatro hijos (Aleida, Celia, Camilo y Ernesto), también los hermanos del Che, y compañeros que combatieron junto a él en la Sierra Maestra o que trabajaron a su lado en la construcción de la Revolución Cubana.

Mujeres y hombres de varias generaciones participaron de talleres, debates, cátedras, recitales y la inauguración del monumento al Che. Unas 50.000 personas –a pesar de la jornada fría y ventosa– colmaron el sábado 14 el parque Yrigoyen, donde se entronizó la estatua en bronce del Che y cuya plaza ahora lleva su nombre, a metros de la vieja estación de trenes y del estadio de Central Córdoba de Rosario.

Y aunque ahora el Che este moldeado en bronce en la ciudad que lo vio nacer el 14 de junio de 1928, Ernesto rompió el molde. Y no habrá otro igual, debemos ser seguidores de su nítido ejemplo, de su lucha, de su moral sin fisuras, de su militancia implacable, pero no habrá alguien que pueda tallar a su altura, y tampoco ya nada ni nadie podrá eliminar un ejemplo semejante como el del Che.

Es como lo llamó el escritor uruguayo Eduardo Galeano: «El nacedor” “¿No será porque el Che decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en un mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?»

Andrés Zerneri escultor de la estatua recordó: “Este trabajo es el fruto de 14.575 personas que donaron una llave. Esto lo juntó el Che, lo catalizó a 900 grados en el horno”. Y se despidió elevando una llave a la multitud: “Una llave en 75.000 veces genera una escultura, es la metáfora, eso cambia el mundo”.

Aleida le habló a su padre: “Me gustaría abrazarte, cuidarte, pero es imposible físicamente, pero la historia es una forma de vencer la muerte, él no se cansa nunca de ser ejemplo, es que fue un ser humano tan completo que no podemos igualarlo”, dijo. «Necesitamos acción revolucionaria que nos permita impedir que personas sin escrúpulos tiren la leche, tan necesaria para muchos niños que hoy mueren de hambre». Y recordó una característica esencial del Che: “No hay mayor alegría que saber que somos capaces de luchar por lo que queremos, que luchar por otro ser humano”.

Las palabras finales fueron de Rogelio Acevedo González, jefe de la Delegación cubana y compañero del Che en la Sierra Maestra. “Tuvimos el honor de conocer al Che hace 51 años en la guerra de liberación de Cuba y conocimos sus cualidades extraordinarias; luchaba como el más bravo de los cubanos, era extremadamente valiente y siempre se ofrecía como voluntario para las tareas más duras, las más difíciles, las más arriesgadas”.

Deespués, cientos de alumnos con sus guardapolvos blancos y otros niños cubanos quitaron el manto blanco que cubría la estatua del Che. Los presentes elevaron un grito estremecedor. En esos momentos la multitud comenzó a acercarse a la imagen de bronce. Todos se sacaban fotos, sonreían, lloraban, al tiempo que el cantaautor uruguayo Daniel Viglietti cantaba “Hasta siempre, Comandante”.

«Hasta la victoria, siempre», fue el saludo extendido, fraterno, revolucionario.

Campamento juvenil

El Predio Ferial fue el epicentro de acción de los jóvenes. Cientos de carpas, más de 5.000 asitentes, dieron vida al Campamento Internacional de Juventudes. Este fue un espacio de confluencia e intercambio. En tres inmensos galpones se desarrollaron infinidad de actividades culturales, encuentros y una feria donde se montaron stands de muestras, venta de materiales y difusión. Por la noches, las fogatas mitigan el frío agudo, en grandes ollas se cocinan guisos y las guitarras aparecen para alegrar la noche oscura.

“Tuvimos la oportunidad de vernos a cara a cara con miles de pares de distintos lugares de nuestro país y de América Latina, y en ese contacto día a día es cuando uno aprende más, se nutre de otras experiencias y aporta para el crecimiento personal y de su organización. Es la muestra también de la capacidad solidaria y unitaria de la Juventud, no pensamos que cambiar el mundo es una utopía sino un deber y lo vamos a hacer”, subrayó Belén Rodríguez, secretaria de Juventud de la CTA.

“Este campamento mostró la capacidad de organización y desarrollo de los movimientos juveniles en la CTA. Fueron cuatro días de convivencia, intercambio y alegría. Mostramos que somos conscientes y que somos muchos los que creemos en que una nueva era se está gestando y que el compromiso de asumir y levantar las banderas de la liberación del Che es inclaudicable”, expresó Belén .

El Che y los trabajadores

Organizado por la CTA dirigentes sindicales de la región disertaron sobre el Che y la clase trabajadora. Hugo Yasky, secretario general de la CTA; Adolfo Aguirre, de Relaciones Internacionales; Iván González, de la Confederación Sindical de las Américas (CSA); Marta Martínez, de la Federación Sindical Mundial (FSM); Joao Batista (CTB Brasil); Quintino Severo (CUT Brasil); Guillermo Sherpling (CUT Chile); y Leonardo Batalla (PIT-CNT Uruguay) expresaron la impronta del Che en las luchas de hoy, la vigencia de su pensamiento y la llama que riega en esta nueva era que vive América Latina.

La apertura del panel fue por parte del titular de la CTA: “Hay que reivindicar al Che –dijo–, su aporte histórico está en las luchas de las centrales sindicales de nuestro continente en un proceso de disputa donde los intereses del neoliberalismo siguen estando presentes”. Y agregó: “La clase trabajadora en esa lucha debe defender los derechos humanos, tener una posición antiimperialista, que hoy vemos reflejada en el Mercosur, Unasur, ALBA; propiciar la unidad latinoamericana; y la resguardar a la democracia”.

A renglón seguido Batista resaltó:  “El Che dio cuenta en sus diferentes actos de la bestialidad del imperialismo, que bestializa a los hombres, que los convierte en animales sedientos de sangre. Che vive porque sus ideales continúan más actuales que nunca”.

Luego Sherpling expresó: “Lo nuevo siguen siendo las acciones de los movimientos populares; acumular fuerzas en dirección a los cambios democráticos y de que otro mundo es posible”.

Para Quintino Severo “los 80 años del Che se dan en un momento muy importante para América Latina inspirado en sus pensamientos, prácticas y experiencias. Es la victoria de los pueblos y organizaciones sociales frente al imperialismo estadounidense. El fortalecimiento del papel del Estado, el frena al proceso de privatizaciones y la derrota de los intentos por imponer un Estado mínimo para el pueblo y máximo para los capitales concentrados”.

Martha Martínez subrayó que los legados más importantes del Che fueron “la búsqueda de la transformación de la conciencia del hombre y su vocación por la unidad. Mostró como nadie una coherencia y una cohesión entre su palabra y su acción”. Expresó que “como cubana estar aquí tiene un significado especial” y agradeció a la CTA la invitación “porque para nosotros “la Central es una organización de referencia sobre lo que debe ser la lucha de la clase trabajadora y la articulación con los movimientos sociales. La Juventud de la CTA es de avanzada y sigue el pensamiento del Che”.

Por último, Iván González sostuvo: “Estar aquí es la reafirmación de lo que somos y por lo que hemos luchado. Es imposible que cualquier sector que pretenda transformar al mundo no esté en la identidad, principios, conducta e imagen del Che. Es quizá una inspiración muy elevada, pero que nos empuja cotidianamente”.

Acto multisectorial

Por la tarde, en el estadio cubierto Club Sportivo América se realizó la apertura del VIII Encuentro Nacional de Solidaridad por Cuba. Allí, más de 2000 jóvenes, que inauguraron el campamento internacional juvenil, entre ellos la Juventud de la CTA, le pusieron calor y color a una jornada que incluyó la palabra de dirigentes de distintos sectores, entre ellos Pablo Reyner, quien lo hizo en representantes de todas las organizaciones juveniles presentes y Hugo Yasky, en nombre de la clase trabajadora. También estaban presentes autoridades de Cuba en la Argentina como el embajador Aramis Fuente Hernández y el consejero político Francisco Delgado. Tambien Ailín Labadiño, hija de Ramón, uno de Los Cinco héroes cubanos retenidos en los Estados Unidos desde hace 10 años, quien dejó su testimonio de vida orgullo y resistencia.

Yasky afirmó: “Es un inmenso orgullo recordar la figura del Che cuyo mandato expreso fue por un mundo sin explotadores ni imperialismos y reconstruir la unidad latinoamericana. Es el tiempo del antiimperialismo y hay que organizar la fuerza que nos permita levantar la flecha más alto, porque no nos van a vencer, en unidad, con convicción: estamos vivos y peleando”.

Para Reyner: “Tenemos que construir unidad para el cambio, para la distribución de la riqueza, la educación, el trabajo digno. Al Che lo recordamos no sólo en banderas o remeras, sino cada día en el que nos enseña que hay que dar la vida y esta generación la va a dar”.

Sus amigos

El economista Orlando Borrego, viceministro de Industrias de Cuba junto al Che; el general de Brigada Rogelio Acevedo, combatiente junto a Guevara en la Sierra Maestra y jefe de la delegación de Cuba en estos homenajes; y José Miguel Hernández, de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), evocaron sus experiencias con el Che y su legado.

Borrego, quien habló sobre el pensamiento económico del Che, expresó: «Hoy renacen más que nunca las ideas revolucionarias del Che, es un momento especial de entusiasmo, de fervor revolucionario para América Latina y los seres humanos del mundo que tienen un pensamiento progresista”. Y agregó: “Hoy asistimos a la expresión de las contradicciones del capitalismo, de la batalla de ideas y reflexión profunda a las que nos convocó el Che por un mundo mejor».

Borrego también dio cuenta de los desafíos que afrontó el Che como cabeza del Ministerio de Industrias y la impronta que dejó en uno de los problemas más complejos que debió afrontar la Revolución Cubana cuando en 1959 tomó  el poder: la organización laboral y salarial y recordó que fue el autor de los estímulos morales y materiales, marcando una diferencia tajante con el modelo capitalista y como debía serlo en el socialismo.

En ese sentido, elogió la capacidad pedagógica del Che: “Siempre quise aprender y enseñar, valoraba la importancia del estudio y la formación”. Y recordó que Guevara “nuca dejó de Harper, siempre estudiaba, hasta a su custodia los hizo estudiar”.

Posteriormente, Hernández afirmó  que el Che “siempre les hablaba a los trabajadores sobre su rol en el proceso revolucionario, fue un precursor que supo traer al trabajador a la Revolución y conducirlo en una nueva realidad». Por eso “le ponía mucho empeño a la cuestión de la capacitación y la formación, quería que los trabajadores se involucraran en las prioridades económicas de Cuba”..

El cierre de jornada, corrió por cuenta de Rogelio Acevedo, presidente del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, quien en tono intimista, relató detalles de la vida revolucionaria del Che: “Tuve la oportunidad y el privilegio de conocer al Che hace 51 años y cuando llegó la noticia a Cuba de su muerte en Bolivia queríamos que no fuera verdad”. Y allí hizo alusión a las palabras pronunciadas por Fidel Castro el 18 de octubre de 1967, diez días después de la caída en combate del legendario guerrillero. Con profunda emoción leyó párrafos de ese discurso que resumía los aspectos más destacados de ese compañero de lucha. De aquel hombre insuperable, soldado temerario y verdadero ejemplo de virtudes revolucionarias.

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