En plena crisis financiera internacional, muchos hablan de un regreso con gloria, su nombre se avivó en el fuego de la crisis capitalista y sus obras vuelven a venderse como pan caliente. En Gran Bretaña –por citar un caso–»El Manifiesto Comunista» entre mayo y octubre de 2008 aumentó un 900% sus ventas comparado con el año pasado ¿Marx contraataca? “El capitalismo lleva en su seno el germen de su propia destrucción” (Karl Marx).
“El sistema actual es insostenible, porque se sustenta sobre leyes ciegas, caóticas, ruinosas y destructivas de la sociedad y la naturaleza. Nuevos e insospechados fenómenos surgen, que escapan a todo control de gobiernos e instituciones financieras internacionales. No se trata ya sólo de la creación artificial de fabulosas riquezas sin ninguna relación con la economía real. Tal es el caso de los cientos de nuevos multimillonarios que surgen al multiplicarse en los últimos años el precio de las acciones de las bolsas de valores en Estados Unidos, como un gigantesco globo que se infla hasta el absurdo con grave riesgo de que tarde o temprano estalle. Ya ocurrió en 1929, originando una profunda depresión que duró toda una década” (Fidel Castro, 1º de enero de 1999).
“Yo creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los ejércitos en pie. Si el pueblo estadounidense permite alguna vez que los bancos privados controlen el tema de su moneda, primero por inflación, luego por deflación, los bancos y las corporaciones que crecerán alrededor de los bancos privarán al pueblo de toda propiedad hasta que sus hijos se despierten sin hogar en el continente que sus padres conquistaron” (Thomas Jefferson, presidente de los Estados Unidos, 1802).
«Por una parte tenemos un fracaso del neoliberalismo y por otra un fracaso moral y ético porque, una vez más, todo esto consiste en aplicar una ley del capitalismo que consiste en privatizar los beneficios, es decir, cuando hay ganancias van para personas concretas y se socializan las pérdidas, las pagan todos los ciudadanos, hasta los más modestos. Para recuperar activos que no tienen ningún valor, que no les sirven para nada a los ciudadanos y que no le sirven a la nación en definitiva, se están salvando a los capitalistas que han especulado con el dinero, han jugado con él y han perdido» (Igancio Ramonet, director del diario Le Monde Diplomatic).
«Donde está el capitalismo, hay saqueo, explotación y pobreza. El capitalismo no es ninguna solución para la humanidad. En Bolivia nacionalizamos para que la gente tenga plata; en Estados Unidos quieren nacionalizar la deuda y la crisis de la gente que tiene más plata» (Evo Morales, presidente de Bolivia).
“La presente crisis financiera mundial, que bien puede devenir en una mayor depresión económica en Estados Unidos, dramatiza el fracaso de la teología del libre mercado global incontrolado y obliga, inclusive del Gobierno norteamericano, a considerar optar por tomar acciones públicas olvidadas desde los años treinta. Las presiones políticas están ya debilitando el compromiso de los gobiernos neoliberales en torno a una globalización incontrolada, ilimitada y desregulada” (Eric Hobsbawm, hitoriador).
“La carga de la deuda de los hogares privados es enorme. Pero no haré responsable al individuo. Este consumismo está basado en el hecho de que somos una sociedad dominada por los intereses de negocios. Hay propaganda masiva para que todo el mundo consuma. El consumo es bueno para las ganancias y el consumo es bueno para el establishment político” (Noam Chomsky, lingüista e intelectual).
«Crimen (financiero) contra la humanidad -Son los trabajadores del mundo los que pagarán la deuda del sistema político-mafioso financiero. Crimen contra la humanidad es el que los poderes financieros y económicos de Estados Unidos, con la complicidad efectiva o tácita de su gobierno, fríamente han perpetrado contra millones de personas en todo el mundo, amenazadas de perder el dinero que les queda después de, en muchísimos casos (no dudo de que sean millones), haber perdido su única y cuántas veces escasa fuente de rendimiento, es decir, su trabajo». (José Saramago, escritor y Premio Nobel de Literatura).
«Las ardillas del Central Park ya huelen el peligro. En cualquier momento, los pobres de Nueva York comenzarán a perseguirlas y a prepararlas a la brasa. No sería raro que eso ocurra. Con la recesión a las puertas, las heridas lacerantes de la crisis hipotecaria, los embargos de miles de viviendas, los despidos repentinos, el alza del precio de los alimentos y el incremento cotidiano de los precios del combustible, en Estados Unidos ya se sabe cómo es la cara de la miseria. Según el Buró del Censo norteamericano, el año pasado el número de pobres se acercaba a los cuarenta millones de personas. Muchas de ellas supervivían hacinadas en los violentos ghettos y en las zonas más infames de las grandes ciudades. ¿Cuántas serán ahora? ¿Y cuántas más la próxima semana?» (Juan Gelman, poeta argentino).
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