Ni siquiera conocían el continente. Pero se lo repartieron arbitrariamente desconociendo historias, etnias y geografías. Tomaron un mapa y sobre él trazaron fronteras. Fue en la conferencia de Berlín (1884-1885), cuando varios países europeos decidieron los destinos de una Africa a colonizar.
“Algún día la historia tendrá la palabra. No la historia enseñada por las Naciones Unidas, Washington, París o Bruselas. África escribirá su propia historia”, dijo el héroe y mártir Patricio Lumumba.
No es que 1885 marque el inicio del colonialismo en Africa, pero si la fecha en que la soberbia europea se plasma con mayor cinismo. La conferencia celebrada en la ciudad de Berlín fue convocada por Francia e Inglaterra y organizada por el canciller de Alemania, Otto von Bismarck. Participaron 14 países. Obviamente ninguno de Africa estuvo allí ni fue consultado. Los que tenían intereses directos en el continente: Francia, Inglaterra, Portugal, Alemania, Bélgica y Holanda y otros que avalaron con su presencia la imperial decisión como el Imperio austrohúngaro, Dinamarca, Italia, España, Rusia, Suecia, Turquía y Estados Unidos.
Antes, desde el siglo XVI, la brutalidad de la conquista había determinado que Africa era el proveedor de esclavos para la explotación de los recursos naturales del Nuevo Mundo.
Africa fue a lo largo de 500 años saqueada hasta sus entrañas.
A mediados del siglo XX comienzan a surgir de manera imparable movimientos independentistas. Africa para los africanos.
Uno de los líderes anticoloniales más destacados fue Patricio Lumumba. Confrontó contra uno de los estados más expoliadores y sanguinarios: Bélgica, que mató de a millones. En ese territorio, ubicado en el centro del continente, codiciado por las potencias porque rebalsaba en oro, petróleo y coltán, el elemento que hace funcionar a los celulares, que se llamaba Congo, después Zaire y ahora República Democrática del Congo (RDC), Lumumba vivió por la causa de la libertad.
Lumumba nació el 2 de julio de 1925 y creció bajo ese yugo al que desafió sin pausa. Organizó el Movimiento Nacional Congoleño (MNC). Con movilizaciones populares y muertes; su detención y cárcel; y un apoyo popular masivo a su liderazgo, Congo se independiza a principios de 1960. En mayo de ese año el MNC y sus aliados ganan las elecciones y, el 23 de junio de 1960, Patricio Lumumba se convierte en Primer Ministro del Congo independiente. El primero.
Su voz.
«Durante los 80 años del gobierno colonial sufrimos tanto que todavía no podemos alejar las heridas de la memoria. Nos han obligado a trabajar como esclavos por salarios que ni siquiera nos permiten comer lo suficiente para ahuyentar el hambre, o vestirnos, o encontrar vivienda, o criar a nuestros hijos como los seres queridos que son. Hemos sufrido ironías, insultos y golpes día tras día nada más porque somos negros… Las leyes de un sistema judicial que solo reconoce la ley del más fuerte nos han arrebatado las tierras. No hay igualdad; las leyes son blandas con los blancos pero crueles con los negros. Los condenados por opiniones políticas o creencias religiosas han sufrido horriblemente; exiliados en su propio país, la vida ha sido peor que la muerte. En las ciudades los blancos han tenido magníficas casas y los negros destartaladas casuchas; a los negros no nos han permitido entrar al cine, los restaurantes o las tiendas para europeos; hemos tenido que viajar en las bodegas de carga o a los pies de los blancos sentados en cabinas de lujo? Quién podrá olvidar las masacres de tantos de nuestros hermanos, o las celdas en que han metido a los que no se someten a la opresión y explotación? Hermanos, así ha sido nuestra vida».
Su sueño.
«Pero nosotros, los que vamos a dirigir nuestro querido país como representantes elegidos, que hemos sufrido en cuerpo y alma la opresión colonial, declaramos en voz alta que todo esto ha terminado ya. Se ha proclamado la República del Congo y nuestro país está en manos de sus propios hijos».
Quería un país justo. Que administre sus propios recursos sin la presencia de las transnacionales. Creía en la revolución. Bélgica se fue, pero la tutela sobre sus intereses continuaba de manera subterránea. No soportaban una descolonización total. Belgas, estadounidenses, y la ONU se hicieron socios para eliminar a Lumumba. Esta cadena de complicidades permitió su captura el 2 de diciembre de 1960. Fue torturado y blafemado ante el mundo. Decían que era un criminal. Sectores del poder se asociaron para su demonización y así justificar el asesinato de un líder nacionalista, revolucionario y antocolonial.
El 17 de enero de 1961, con solo 35 años, fue fusilado.
Posdata:
WASHINGTON.- El ex Presidente estadounidense Dwight Eisenhower ordenó en 1960 el asesinato del entonces Primer Ministro del ex Congo belga Patrice Lumumba, según un memorándum sobre una reunión de ese año del Consejo Nacional de Seguridad (NSC), informó el diario «The Washington Post». Pese a que los investigadores estadounidenses concluyeron que no hubo en última instancia un involucramiento de Estados Unidos en el asesinato del Primer Ministro de 35 años cometido en 1961, el documento parece mostrar que el conocido interés de Washington en ver eliminado al primer líder independentista se basó directamente en una orden presidencial, señaló el cotidiano.
AFP
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