Los sonidos del silencio hacen retumbar la complicidad. El ataque del lunes contra un campamento de saharauis y la posterior represión en El Aaiún no ha tenido eco en la comunidad internacional ni costos para el agresor Marruecos. Un pueblo ancestral clama que sea escuchado su derecho a la autodeterminación.
El lunes 8, a las 7 de la mañana, fue el ataque de fuerzas militares de Marruecos contra un campamento de saharauis. La Oficina del Ministerio de Territorios Ocupados de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) ha cifrado en más de 4.500 los heridos y más de 2.000 los detenidos tras el desmantelamiento de las fuerzas de ocupación marroquíes del campamento de Gdeim Izik en El Aaiún, ciudad que se mantiene «en estado de sitio».
La misma dependencia de la RASD afirmó que se han registrado decenas de desapariciones y que los vehículos pertenecientes a los saharauis estaban siendo quemados o destrozados. Colonos marroquíes quemaron y saquearon viviendas y comercios de saharauis, protegidos por las fuerzas de seguridad de Rabat. Cualquier similitud con Palestina, nos pura coincidencia.
Pero antes de esto hay una historia por contar. La de los habitantes ancestrales. Un relato de décadas de resistencia. Una memoria acopiada en las voces de presentes y ausentes. La historia de un país que se hizo libre de España en 1976 pero que en un chasqueo de dedos ya había sido invadido militarmente por Marruecos y Mauritania. Luego, la guerra de guerrillas por la liberación encauzadas por el Frente Polisario. La expulsión de Mauritania. Las negociaciones de paz sistemáticamente violadas por Marruecos, quien para colmo construyó un muro -como en Gaza, como en México- y lo regó de minas antipersonales. Y desde 1991 la total ineptitud y connivencia de las Naciones Unidas (ONU) y su misión.
La autodeterminación del pueblo saharui es avalada por el Consejo de Seguridad de la ONU, que en 1991 designó una Misión para el Referéndum del Sahara Occidental (Minurso) cuyo objetivo era el de supervisar el cese de hostilidades y organizar una consulta popular de autodeterminación de la antigua colonia española. Aunque han pasado casi 20 años, jamás se llevó adelante a pesar de lo reducido de la población, su ubicación en una franja de territorio pequeña y que está censada.
Por eso. Resistencia en el desierto. En las arenas occidentales del Sahara. Territorio saharaui. La bandera negra, blanca y verde ondea en las desiertas extensiones. 300 mil la hacen flamear. Orgullosos.
Que lo cuente un guerrero saharaui.
Hach Ahmed.
Ministro de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) para las Relaciones con América Latina.
Habla Hach:
El conflicto estalló en 1975, en el llamado Sahara español, en los últimos días de Francisco Franco cuando no se sabía el destino de España. el 27 de febrero de 1976 proclamó la independencia de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), promulgando una Constitución. Pero fuimos invadidos por tropas de Marruecos, por el norte; y de Mauritania, por el sur.
Los saharauis estamos presentes en el concierto internacional desde que la ONU en 1960 empezó a preocuparse por la cuestión de la descolonialización pero no ha tenido éxito por la invasión de tropas extranjeras (Marruecos y Mauritania) y por la incapacidad de España para cumplir su papel de administrador.
Naciones Unidas fue incapaz de poner fin a la invasión militar y España cedió a la presión y firmó acuerdos de reparto (del territorio) con Marruecos y Mauritania. En 1979 logramos la expulsión de Mauritania pero Marruecos inmediatamente tomó ese territorio.
Las resoluciones internacionales muestran que la presencia de Marruecos es el de una fuerza ocupante.
Marruecos fue expulsado de la Unión Africana de Naciones. Los estados africanos no aceptan a Marruecos porque ha violado la legalidad internacional y además ha transgredido el respeto a las fronteras de la etapa colonial para evitar conflictos bélicos entre los países. En 1982 la Unión Africana rechazó los argumentos de Marruecos y reconoció la postura de la República Árabe Saharaui Democrática y del Frente Polisario.
Hemos sufrido un desplazamiento fuera de lo común y la violación flagrante de los derechos humanos por el papel nefasto de la ONU y sus cascos azules que permanecen en los hoteles porque no es su ‘mandato’ mediar; como si el peligro de genocidio no fuera suficiente.
¿Cuanto tiempo más permanecerá el mundo con los ojos bien cerrados?
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