Fueron 70 días soterrados a 622 metros de profundidad, 84 por ciento de humedad y 30 grados de temperatura en un yacimiento en el norte andino de Chile. Sin embargo, Luis Urzúa, el último de los 33 mineros en salir a la superficie, con lucidez extrema, dijo al presidente Piñeira: “Espero que esto nunca más vuelva a ocurrir”.
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