¡Aleeeeeeeeerta! ¡Aleeeeeeerta! El grito, surgido desde el fondo de las entrañas, preanuncia el peligro. Advierte sobre la presencia militar. Es una exclamación. Un rugido. A veces de miedo, otras de indignación. Es el aviso solidario cuando aparecen las fuerzas represivas a romper manifestaciones. El bramido protector no es suficiente para detener la sed de sangre de los uniformados y las élites económicas y políticas.
Leer el resto de la nota »
