El mandatario derrocado en junio de 2009 regresa a su país luego del acuerdo propiciado por Colombia y Venezuela. Los exiliados apoyan el retorno del ex presidente, pero temen que la represión del gobierno de Porfirio Lobo continúe.
El derrocado presidente Manuel Zelaya volverá hoy a Honduras luego de la firma del Acuerdo de Cartagena, propiciado por Venezuela y Colombia, como primer paso para la normalización democrática. Los exiliados que tuvieron que huir de su país a partir del golpe de Estado de junio de 2009, se encuentran entre la esperanza y el escepticismo ante el regreso del ex mandatario.
“Usted prometió acompañarme.” Zelaya no olvidó en casi dos años la palabra empeñada por René Amador, el miembro del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), que tuvo que exiliarse en Madrid, cuando a fines de julio de 2009 se encontraron en la frontera entre Nicaragua y Honduras. En el trasfondo de ese pedido telefónico se debate cada exiliado: el sueño de volver para estar presente en un momento histórico o el temor porque las violaciones a los Derechos Humanos por parte del régimen de Porfirio Lobo son cotidianas.
Amador partió ayer de la capital española con la doble ilusión: la de haber cumplido su promesa y la de volver a su patria. “Tengo una inmensa alegría, una ilusión por nuestro pueblo que todavía valora liderazgos esperanzados en cambios; el compañero Zelaya se merece el respeto de su pueblo porque se lo ganó a pulso, cumpliéndole en lo que pudo sus demandas”, dijo a Tiempo Argentino.
El 22 de mayo se firmó entre Zelaya y Lobo el Acuerdo de Cartagena, logrado con la mediación de los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Colombia, José Manuel Santos, que permite el regreso de Zelaya, la convocatoria a una consulta popular para una Asamblea Nacional Constituyente, la legalización del Frente Nacional de Resistencia Popular como fuerza política y un compromiso difuso para investigar las violaciones a los Derechos Humanos. Como contrapartida, Honduras regresaría al seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), lo que previsiblemente ocurrirá el 1 de junio próximo.
El FNRP –donde conviven desde liberales hasta campesinos radicalizados– apoya sin fisuras el regreso de Zelaya, pero hay sectores más escépticos sobre los alcances del Acuerdo de Cartagena. “Ahí estaremos recibiéndolo, compañero Zelaya” pero “no se nos olvidará que el régimen de Lobo continúa asesinando a los campesinos del Aguán y de Zacate Grande; que esta misma semana ha ordenado poner la bota sobre el cuello de los estudiantes, que ignora la desesperada huelga de hambre de los maestros”, señaló un comunicado de Artistas en Resistencia.
El hermano de René, Guillermo, responsable de Seguridad del Frente durante los primeros 150 días del golpe (expatriado con su mujer y su hijo pequeño en Buenos Aires desde el 11 de abril) se mostró cauto en el diálogo con este diario: “No sólo es el pecho de Zelaya el que se juega, sino el de más de 200 exiliados que deseamos volver. Yo voy a esperar todavía, siento que puede haber una caza de brujas, porque los golpistas y sus escuadrones de la muerte siguen impunes en el poder.”
Los hermanos Amador son los protagonistas del documental ¿Quién dijo miedo? Honduras de un golpe, de la directora Katia Lara. Una obra testimonial que registró la resistencia popular al golpe desde el 28 de junio de 2009 hasta principios de 2010.
Las amenazas obligaron a los tres a exiliarse. Lara buscó refugio en Buenos Aires, donde editó el documental con apoyo del Incaa, que se estrenó, a sala llena, en el primer aniversario del golpe en junio de 2010. Así comenzó una gira de denuncia que se extendió por todo el mundo.
Hoy vive en Guatemala y vía correo electrónico opinó: “Por un lado siento emoción, claro, porque el regreso de Zelaya es el símbolo del retorno a la institucionalidad y el combate a la impunidad en Honduras, pero por el otro, siento angustia y decepción.” Y amplió: “Ya son 13 los periodistas asesinados desde el golpe. Y 27 los integrantes de organizaciones campesinas del Bajo Aguán que han sido asesinados en los últimos 15 meses.”
“Regresar del exilio ya no depende de que cambie la circunstancia que te obligó a salir. Regresar depende de tener la posibilidad de construir tu vida de nuevo en tu país”, reflexionó Lara.
Zelaya se encontraba exiliado en República Dominicana desde el 27 de enero de 2010, día en que asumió Porfirio Lobo, elegido en los comicios que convocó el golpista Roberto Micheletti. Aquel día 100 mil personas despidieron a su líder que se encontraba asilado en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa tras un sorpresivo regreso a Honduras en septiembre de 2009.
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