Recorrió los diecisiete kilómetros desde la casa de gobierno hacia su destino, custodiada por un poderoso convoy militar, policías y francotiradores. Pretendía realizar un acto. Un acto conmemorativo. En realidad, su presencia en la sesión de honor del 5 de marzo por el 35 aniversario de la fundación de El Alto era una provocación.
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