No cambia. No importa el ambiente ni el lugar ni los personajes presentes. El presidente de Bolivia llegó con su paso sencillo y se paró ante una multitud eufórica en la pletórica Aula Magna de la Facultad de Derecho de la UBA. Zapatillas, jean oscuro, una camisa y su clásica campera originaria. Es Evo Morales y no usa ni artilugos ni esgrime su bastón de mando. Es un hombre. Un hombre de pueblo.
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