Hizo esperar una hora y media a los periodistas para dar un discurso de dos minutos y 20 segundos. Jair Messias Bolsonaro dejó abierta la opción golpista, no felicitó a Lula ni aceptó el resultado, pero dio una señal inequívoca de su derrota al autorizar la transición. Una radiografía del peor perdedor.
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