Tengo una atracción hipnótica con el Che desde niño. Me agobia, como si me quedara atrapado en la caja estrecha de mi vida y contemplara la dimensión de un sueño de abrumadoras dimensiones. Está ahí.
Aunque no logren hacer realidad el sueño de un Estado, los palestinos demostraron que son merecedores de tenerlo. Tenemos una sola meta, el ser, y así será. Entonces, será, porque la obstinación de un pueblo no tiene confín.
Anoche tuve un sueño: en el desierto de Libia aparecía la colección completa del escultor austríaco Franz Xaver Messerschmidt, emergían de las arenas los 69 bustos del horror demencial.
“No hay futuro en el sueño de Inglaterra”, azuzaban hace 34 años los Sex Pistols. La generación punk de entonces cede el estandarte a la generación multiétnica de la periferia londinense de hoy, que toma el grito de batalla de aquel himno nihilista prendiéndole fuego a todo.
Un candidato a presidente en la Argentina hace campaña diciendo que quiere un país “seguro y ordenado como Chile”. El jueves Piñeira puso orden: 974 detenidos fue el saldo de la descomunal represión contra las masivas manifestaciones estudiantiles para reclamar inclusión educativa.