El sueño del mar ya es un sueño eterno. En viejos mapas los ojos avidos son fogatas divisando esas aguas de Bolivia arrebatadas por las armas. Esa condición costera que narraron desde Julio Verne a Pedro Lemebel. Arenas, espumas, islotes. Desde 1879, sonidos secretos para generaciones de bolivianos.
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