La Ceja. Corazón de la lucha alteña. Allí miles dejaron su sangre contra las dictaduras y el neoliberalismo. También miles, encabezados por Tupac Katari, cercaron dos veces a La Paz en 1781. Los conquistadores enterraron su cabeza allí para que no germinara el ejemplo. Pero, precisamente allí, en la mítica Ceja, en el legendario suelo de El Alto, su frase emblemática «a mi solo me mataréis, pero mañana volveré y seré millones”, se volvió a hacer tangible el 7 de agosto. Multitudes recibieron a Evo Morales Ayma. Fue el cierre de campaña del MAS y cómo memoria de siglos, como señal del Pachakutik, apenas Evo subió al escenario tenues copos de nieve comenzaron a caer. “Esta es la señal de la Pachamama, que el domingo vamos a triunfar”, arengó entonces el vicepresidente Alvaro García Linera.
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