Gran Rosario. La capital industrial del país. Un mundo de fábricas que parece nunca terminar. Un cosmos de olores que permite distinguir a las aceiteras de las autopartistas. En el horizonte se recortan moles de chapa, chimeneas al cielo, silos, caravanas de camiones atareando las rutas, barrios serpenteando circunvalación, aglomerados que se extienden hacia el este con el río Paraná y las islas entrerrianas.
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