La tomó entre sus manos y la elevó al cielo, para que todos los solemnes concurrentes vieran su verde profundo nacido en las yungas del Chapare, para mostrar su naturaleza sagrada. Y mascó un puñado de hojas de coca. “Si esto es una droga, entonces deberían encarcelarme”, subió la apuesta el presidente Bolivia, Evo Morales, ante los incrédulos representantes de 53 países miembros de la Comisión sobre Drogas Narcóticas de la ONU.
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