Hacía ya dos meses que el presidente Evo Morales había expulsado al embajador de los Estados Unidos, Philip Goldberg, cuando el 11 de noviembre de 2008 suspendió todas las actividades en Bolivia de la DEA (Departamento Antidroga de Estados Unidos) ya que su personal “apoyó actividades del golpe de Estado fallido» de septiembre de ese año en el Oriente del país.
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