En el tablero de ajedrez latinoamericano el jaque es a la democracia. En 1984, el intelectual Alipio Freire dijo que “en Brasil, los liberales son fascistas de vacaciones”. Unas décadas después y, en toda la región, abandonaron el descanso. Su última jugada: los intentos de proscripción en Bolivia y Ecuador a los partidos de los expresidentes Evo Morales y Rafael Correa, sobre quienes, además se ejerce una férrea persecución judicial.
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